MAMBA OUT

13 de abril de 2016. Mamba Day. El día de Kobe. Este día pasará a la historia como el último que vimos a la leyenda angelina sobre una cancha de baloncesto, el día que se despidió de nosotros y el que nosotros nos pudimos despedir de él. Fue todo perfecto. Un final de película a su carrera, y es que el partido pareció más una gran producción de Hollywood que un partido de baloncesto. Nadie esperaba que saliese así, ni el propio Kobe. La Mamba Negra se despidió con un legendario partido de 60 puntos (anotación más alta de la temporada) y la victoria sobre los Utah Jazz. Anotó 38 puntos en la segunda mitad, 23 de ellos en el último cuarto.kobe utah

Cuando sólo quedaban 3 minutos y los Jazz estaban 10 arriba (94-84), Kobe decidió que no podía acabar su carrera con una derrota, sacó su mirada asesinada, mordió su camiseta y anotó 15 puntos sin fallo para llevarse la victoria. Además, el final no pudo ser más bonito, a falta de un minuto y con 53 puntos en su cuenta, Kobe anotó un triple imposible, su último triple, para despedirse de esa línea de 7 metros que tan bien conoce. En la siguiente jugada anota un tiro de media distancia que pone a los Lakers un punto arriba a falta de 30 segundos, su último tiro de 2, su último tiro de campo, su último tiro para ganar. Y a falta de 15 segundos anota su punto 60 desde la línea de tiro libre, su último punto desde la misma línea donde 20 años atrás anotó por primera vez. Entre medias de las dos canastas, 33.661 puntos y 20 años de sueños sin dormir para los que desde el otro lado del Atlántico hemos disfrutado de su juego, con esta actuación ponía una gran guinda al enorme pastel que es su carrera de 20 años en la mejor liga del mundo.

En la NBA cuando un gran jugador se retira se habla de su legado. De todos los logros que quedarán para la historia y de su lugar en el Olimpo de los dioses del baloncesto. Kobe nos deja un legado de 5 anillos, 2 MVP de las Finales, 1 MVP de Temporada Regular (aunque debería tener 2 ó 3), 18 veces All Star, 4 MVP del All Star, 2 Oros Olímpicos, 11 veces en el Primer Equipo, 9 en el primer equipo defensivo y 2 veces máximo anotador de la temporada. Ha firmado 25 partidos con 50 o más puntos, 6 partidos con 60 o más puntos, históricas actuaciones como los 81 puntos a Toronto, los 62 puntos a Dallas en tres cuartos, los 12 triples, los 9 partidos seguidos anotando más de 40 puntos y los 4 seguidos superando los 50 puntos. Y todo en 20 temporadas en la franquicia más exigente del mundo, en Los Ángeles Lakers, ningún jugador ha jugado tantas temporadas con un mismo equipo. Es el tercer máximo anotador de la historia, con 33.663 puntos, sólo por detrás de Jabbar y Malone. Es, junto a Kareem, el jugador que más temporadas (18) ha conseguido promediando al menos 15 puntos. En cuanto a legado, en mi opinión, sólo le superan claramente Jordan, Magic y Kareem, dejando por detrás a leyendas como Olajuwon, Oscar Robertson o Shaquille.KObe

Pero lo más especial de Kobe no son sus números y sus logros, es lo intangible, las sensaciones y emociones que provocaba cuando le veías jugar. Esos sentimientos que tuve cuando tan sólo era un niño y vi al escolta angelino por primera vez. Soy de la Generación de Kobe, y fue él el culpable de que me decantase por el baloncesto, de que mi sueño fuese jugar en la NBA, de que me quedase madrugadas sin dormir por ver lo que otros creen que es un simple juego. Fue Kobe el culpable de que sufriese con cada lesión que me apartaba de practicar el deporte que un día me enamoró. Y puede que me enamorase cuando vi la pasión que le ponía él en cada jugada. Fue Kobe el culpable de que un día decidiese hablar de la vida a través de una página de NBA, y el culpable de que entienda el baloncesto más como una forma de vida que como un simple deporte. Todo eso lo sabemos los que amamos este juego, los que vemos una canasta en cada papelera, los que encestamos bolas de papel, calcetines enrollados o cualquier objeto que abarque nuestra mano. Por él me iba colgando por los marcos de las puertas de mi casa cuando era un niño que soñaba hacer un mate como el 24. Eso es pertenecer a la Generación de Kobe.

Algún día la gente hablará así de LeBron, Durant o Curry, jugadores que están fraguando otra Generación, y que encandilan a los niños como un día Kobe hizo con muchos de nosotros. Para mí no habrá nunca ningún jugador tan especial como él. Igual que los primeros amores no se olvidan, es imposible olvidar cuál es nuestro primer recuerdo sobre la NBA, los que nos atraparon y nos hicieron cambiar el reloj por el uso horario norteamericano.

Kobe Bryant fue el primer jugador al que yo vi, la primera camiseta que tuve, el primer póster que puse en mi habitación y la portada de mi primera revista NBA. Kobe ha sido para mi lo que para mi padre pudo ser Larry Bird, y dentro de 20 ó 30 años se seguirá hablando de él, nos preguntarán cómo era verle jugar en directo, igual que nosotros hemos preguntado por Magic, Larry o Kareem. Cuando un niño o un chaval me pregunte por Kobe me transportará a mi infancia, a esos primeros recuerdos de los que hablo y le diré que después del 23 vino el 24, que fue el Jordan del siglo XXI, el competidor más fiero que he visto sobre una cancha de baloncesto, que con observar su mirada sabías que ganaría el partido, aunque lo tuviera que hacer él sólo, que no he visto a nadie con esa mentalidad, con esa obsesión por ganar y por entrenar, que fue fiel a su equipo durante toda su carrera, y que todo esto se debía a su amor y su pasión por el juego. También les diré que se las tiraba todas, pero lo hacía por su tremenda confianza en sí mismo y por sus ansias de ganar.Kobe mirada

Kobe ha sido uno de los mejores jugadores de baloncesto, pero el baloncesto es un juego, un deporte, no es la vida real. Sin embargo, me gusta apreciar cualidades y trasladar enseñanzas del mundo del deporte al mundo cotidiano. La inmensa mayoría de las personas no hemos tenido la suerte de dedicarnos profesionalmente a un deporte, de ganar millonadas y de ser admirado por medio mundo por jugar con una pelota. No obstante, todos podemos aprender e inspirarnos en algunos de estos afortunados. De Kobe me fijaría en su liderazgo, su trabajo, su persistencia y su fidelidad.

Podemos incluso aplicar el liderazgo de Kobe sobre la cancha al liderazgo del mundo empresarial. Los verdaderos líderes, los que saben liderar, lo hacen desde el ejemplo, y Kobe dejaba que hablasen sus hechos más que sus palabras. Cuando los demás llegaban a entrenar él ya llevaba unas horas (incluso en más de una ocasión, ha empezado sus entrenamientos de madrugada), exigía el máximo de sus compañeros, pero porque él se lo exigía primero, por esta razón muchas veces era difícil tratar con él y ser su compañero de equipo. Si Kobe creía que no dabas el 100% no iba a ser tu amigo y te pondría las cosas difíciles. Kobe demostró a sus compañeros que el 24 no sólo era el número de su camiseta, también eran las horas al día que había que trabajar. Y lo hizo dando ejemplo. Como los grandes líderes, Kobe respondía en los momentos difíciles, en los finales de partido, en los que en un segundo, en un tiro, se decide un partido o incluso un campeonato. El escolta angelino nunca se ocultó en el clutch time, siempre asumía toda la responsabilidad y tiraba sin miedo a fallar, porque sabe que es mejor fallar que dejarse vencer por el miedo y no tirar. De esa decisión y de esa confianza en los momentos difíciles podemos aprender.Kobe-Bryant-Announces-Retirement-From-NBA

La persistencia y la dureza mental que ha mostrado Kobe en sus últimos años de carrera ha sido tremenda. En 2013, con 34 años, sufrió una lesión muy grave en el tendón de Aquiles que para muchos habría supuesto la retirada. No se dejó vencer, se recuperó y a la temporada siguiente y tras sólo 6 partidos fue su rodilla izquierda la que dijo basta. Otra grave lesión que le apartaba de las canchas, pero Kobe persistió, estaba decidido a volver, y ahora ya sabemos por qué. Tenía reservado otro legendario partido que regalarnos en su última actuación en el Staples de Los Ángeles. Esa ciudad a la que le ha sido fiel durante los 20 años que ha durado su carrera. Sólo Kobe ha pertenecido tanto tiempo a una misma franquicia y no verle nunca con otros colores es algo que admirar en una liga como la NBA en la que los jugadores suelen pasar por muchos equipos.

Ahora debemos hablar de Kobe en pasado, como un exjugador, y se hace difícil. Es duro pensar que no volveremos a ver a la Mamba Negra realizar uno de sus letales fadeaway. Pero no nos engañemos, la NBA hace años que ya no pertenece a Kobe, ahora es el turno de Curry, de LeBron, y bueno, como siempre, de los Spurs. Hace tiempo que estamos acostumbrados a no ver a Kobe en los Playoffs, por lo que podemos acostumbrarnos a su ausencia. Sin embargo, lo que se hace más duro no es pensar en no volver a disfrutar del Kobe jugador, eso sólo es un símbolo de lo que de verdad nos atormenta,y es, aceptar el rápido paso del tiempo. La retirada de Kobe nos hace mayores, nos hace ver que ya no somos esos niños sin preocupaciones, nos hace ver que 20 años no son nada y que el reloj de arena nunca frena. Por eso disfrutemos ahora de todo lo que añoraremos dentro de unos años, en el mundo del baloncesto disfrutemos de jugadores como Curry, LeBron o Durant. Jugadores que algún día echaremos de menos como ahora añoramos a Kobe. El tiempo pasa, los jugadores van y vienen, pero la leyenda de Kobe quedará para siempre. Como dijo, en su carta de despedida, él siempre será aquel niño que jugaba con calcetines enrollados y un cubo de basura, y nosotros siempre seremos esos niños que descubrimos la magia del baloncesto viendo a Kobe Bryant. Gracias Mamba.

leyendas para siempre

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