INGENIERÍA ALEMANA

Como el que compra un  buen coche, el por entonces entrenador de los Dallas Mavericks Don Nelson decidió apostar por la ingeniería alemana. Don quiso en su equipo a toda costa al que sería el cuarto jugador alemán en entrar en la NBA porque sabía que, si compras producto alemán lo que obtienes a cambio es siempre sinónimo de calidad, y la calidad es sinónimo de Dirk Nowitzki.

Los Angeles Lakeres at Dallas Mavericks

Y es que los Mavericks tuvieron que sudar tinta para hacerse con los servicios de un jugador llamado a ser el noveno o décimo pick del Draft previo a la temporada 98-99. De hecho, Boston Celtics era el equipo con más papeletas para tener a Dirk en su plantel, pero el joven alemán sería elegido en novena posición por los Bucks y posteriormente traspasado a Dallas Mavericks. De esta manera Don Nelson truncaba la jugada de su homólogo en los Celtics, Rick Pitino, el cuál, en una entrevista posterior a un entrenamiento previo al draft, había llegado a decir que Dirk era la nueva versión de Larry Bird. Así, los de Pitino  tuvieron que cambiar su deportivo alemán y comprarse un buen Pick Up americano eligiendo en su lugar al californiano Paul Pierce.

El joven Dirk tenía 20 años cuando llegó a la liga y era delgado, espigado y bastante menos atlético que los jugadores en su posición. Tal era el nivel de exigencia de su nueva liga que sobre su primera temporada en la NBA, el propio jugador ha llegado a decir que se replanteó volver a Alemania, que eso no era para él. Hoy, dieciséis años después tenemos que darle las gracias por no hacerlo. Y es que el joven rubio que hipnotizaba en campus internacionales con su desparpajo y rango de tiro, ha sido capaz de lograr algo histórico. El mismo chico que despuntaba en segunda división alemana, y que maravilló en el Hoop Heroes Tour de Nike a Barkley y Scottie Pippen,  ha superado al mítico Hakeem Olajuwon como el jugador internacional que más puntos ha anotado en la historia de la NBA y eso, es decir mucho.

Nowitzki ha roto una barrera que hace unos años parecía inalcanzable y se ha erigido como una de las mayores figuras de la historia del Baloncesto mundial. Ha llegado a alcanzar el nivel de unos pocos elegidos y ha forjado su propia leyenda. Los aficionados de Dallas podrán decir sin miedo a equivocarse que han tenido el placer de disfrutar del mejor jugador Internacional que haya pisado alguna vez una cancha de la NBA. Sus 26.953 puntos lo colocan como el noveno máximo anotador de la historia. Y la cuenta cotinúa… A este ritmo, el Robin Hood del equipo tejano podría igualar en menos de dos temporadas al considerado como el pívot más dominante de la Historia, el mítico Shaquille O’Neal. Ya que seguramente sea difícil que alcance la cifra de puntos del quinto clasificado que es nada más y nada menos que Wilt Chamberlain, con 31.419.

Dirk_Nowitzki_Fadeaway_NBA_Finals

Pero debemos de recordar que el logro del ya considerado mejor jugador de la historia de Dallas Mavericks va más allá de los números. Lo que este jugadorazo ha conseguido es hacerse un hueco en un elenco de personas que hasta ahora no estaba reservado para extranjeros. Dirk, como buen alemán, ha tirado “el muro” que rompía las aspiraciones de los jugadores no americanos de convertirse en leyendas y ha sido capaz de llevar a su equipo a ganar el anillo y a levantar en más de una ocasión al peculiar Mark Cuban de su asiento, regalándonos momentos que quedarán para el recuerdo.

Quién no ha intentado nunca imitar ese tiro a una pierna tras postear a tu par, intentando bombear la bola tan alto que caiga prácticamente en vertical hacia el aro. Ese signature move está casi a la altura del Sky Hook de Jabbar y es que son ese tipo de detalles los que perduran en el recuerdo de la gente, y eso es lo que forja a las grandes leyendas.

Hoy, y con 36 años, “The Blonde Bomber” va camino, si no lo es ya, de convertirse en una auténtica Leyenda… Que no se retire nunca.

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