ANÁLISIS DE LA FINAL DEL ESTE

Esta noche los Miami Heat tienen ante ellos la posibilidad de hacer historia en la NBA. Si consiguen la victoria frente a los Indiana Pacers pondrían fin a la eliminatoria con un 4-2 y pasarían a disputar su cuarta final de la NBA de manera consecutiva. Una marca que solo han conseguido en el pasado dos equipos tan legendarios como Lakers y Celtics. Algo de lo que podría presumir LeBron que no consiguió Jordan, aunque no está de más recordar que el bueno de Michael participó en 6 finales en un intervalo de 8 años en el que estuvo retirado año y medio. Volviendo al presente, y analizando lo que llevamos de eliminatoria me sorprendería que los Heat no aprovechasen esta noche jugando como locales para pasar a las Finales y hacer historia.

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La eliminatoria se encuentra 3-2, un marcador que denota una igualdad que no ha quedado tan presente en la pista. Da la sensación de que los Heat han ganado sus partidos sin llegar a su máximo nivel. En el último partido, los Pacers lograron la victoria por tres puntos de diferencia, haciendo Paul George el mejor partido de la eliminatoria con 37 puntos (21 de ellos en el último cuarto) y LeBron el peor partido de su carrera en playoffs logrando menos puntos (7) que faltas y pérdidas juntas (8). Y con todo esto los Pacers solo ganaron de tres. Son cifras que no invitan a la confianza en el equipo de Indiana que lleva sembrando dudas desde el parón del All Star.

El equipo de Indianápolis empezó siendo noticia por su gran juego y superioridad, por la consagración de su jóven estrella Paul George y la buena sintonía del equipo. Sin embargo, meses más tarde comenzaron los problemas, la llegada de Andrew Bynum y Evan Turner, las peleas de este último con el díscolo Lance Stepehenson, las noticias eróticas festivas de Paul George y Roy Hibbert y un entrenador Frank Vogel, que no ha sabido encarrilar y mantener concentrados a sus jugadores. Una labor que en la NBA es fundamental, controlar cabezas como la de Lance Stepehenson es algo al alcance de pocos entrenadores, quizás el mejor en estas situaciones ha sido Phil Jackson.

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Un Frank Vogel que no está dejando muy buenas sensaciones de sus labores de entrenador. No está sabiendo gestionar a sus jugadores de banquillo, destacando únicamente Scola en algún partido y lo más importante, no aprovecha la clara superioridad de juego interior que tiene Indiana frente a Miami, más pronunciada si cabe con la reciente baja de Andersen. Aún así, los Pacers no están dando balones a Hibbert, ni planteando jugadas en las que él participe. Spoelstra está demostrando que sabe más de esto, plantando un small ball, jugando con cuatro pequeños y Bosh de pívot y en muchas ocasiones jugando cinco abiertos. Vogel debería ajustar y poner remedio, ya sea utilizar también un small ball usando a George de 4, o cargar el juego interior nutriendo de balones a Hibbert, castigando que el hombre grande de Miami mide 2,11 y pesa 106 kg frente a los 132 kg y 2,19 del jamaicano

Tampoco debemos olvidar comentar el escaso nivel del puesto de base que se presenta en la eliminatoria. Seguramente dos de los peores bases titulares de toda la NBA. Es destacable el dato de que George Hill lleve entre los cinco partidos 8 asistencias, las mismas que hizo Lance Stepehenson el primer partido. Es difícil de imaginar un equipo liderado por un base así disputando el anillo, y más sabiendo que por el otro lado se encuentran Parker y Westbrook. Por lo que las opciones de que Indiana impida que Miami haga historia son remotas, sin embargo hay que recordar que el baloncesto para los de Indiana es más que un deporte, y que el equipo lo dirige desde los despachos la persona que más ha triunfado en todos los ámbitos del deporte de la canasta, Larry Bird. Veremos que nos deparan los próximos 48 minutos en Miami…

 

 

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