LA FÓRMULA POPOVICH

  
Juan Manuel Alonso. @Juanma340
Parecían muertos cuando en los playoffs de 2011, unos enormes Grizzlies, que se habían clasificado octavos del Oeste, con un estelar Zach Randolph a la cabeza, asestaban un increíble 4-2 a los que habían sido líderes de la conferencia Oeste. En aquel momento casi toda la crítica y los aficionados pensaron que todo había terminado, que ya se había acabado, que el dominio de San Antonio Spurs era cosa del pasado. Algunos decían que sus estrellas eran viejos; otros, que mantener ese nivel durante más tiempo era harto imposible y eran muy poquitos los que apostaban por la continuidad de un proyecto en el que creer era cada día que pasaba mas difícil.

Sin embargo, todavía a día de hoy, 17 años después de la llegada de Greg Popovich al banquillo del equipo tejano, el equipo sigue estando en las quinielas para ganarlo todo, porque aunque no sea el que más venda, ni sea el que más estadios llene, ni siquiera el que más espectáculo da, es el equipo que más gana y de eso trata el deporte profesional. El entrenador nacido en Indiana llego a San Antonio en el año 1996 y exceptuando la primera temporada en la que se quedaron fuera de playoffs con un récord de 17-47 (Lockout mediante), en el resto han conseguido llegar a las eliminatorias de Mayo sin perderse ni una. Poseen además la friolera de 15 temporadas seguidas superando el 61% de victorias, lo que  se traduce en  tres lustros superando las 50 victorias en una temporada a excepción de la campaña 98-99 en la que solo se disputaron 50 partidos , y en la que los Spurs lograron ganar 37 de ellos y su primer campeonato de la NBA.


Podríamos definir la clave del éxito como la fórmula Popovich. Esta fórmula combina el saber hacer en los despachos, un buen equipo de Scouting y la mano del que es, con permiso del gran Doc Rivers, el mejor entrenador del mundo NBA. Bien es sabido que la NBA es un mercado en movimiento. Es muy normal en esta liga ver a equipos renovar sus plantillas drásticamente cada año y a jugadores, a su vez, cambiar de equipo como de chaqueta. Sin embargo, San Antonio no es como los demás, y mantiene un núcleo formado por jugadores que se entienden,  se compenetran y que cada noche salen  a competir con la misma idea del partido anterior y que lleva siendo la misma desde tiempo atrás.

A pesar del indudable talento de su entrenador, el equipo de ojeadores de San Antonio ha trabajado de forma impecable desde hace mucho tiempo . Si algo está claro en esta liga es que es dificilísimo mantenerse arriba muchos años y eso en parte se debe a la existencia del draft. Si llevas 15 años entrando en playoffs, seguro que no has tenido buenas elecciones del draft, pero eso para San Antonio no ha sido un problema. Sin ir más lejos, Parker y Ginobili, dos de los jugadores clave del proyecto,  fueron elegidos en puestos muy retrasados del draft. El francés, fue la elección número 28 del draft del 2001; y el argentino no entro ni siquiera en primera ronda y acabo siendo elegido casi al final de la segunda (elección 57) en el año 1999.


Esta situación se repite año tras año y los Spurs siguen consiguiendo grandes elecciones gracias, además, a una fijación en el baloncesto internacional impropia de la mayoría de equipos de la NBA. Mientras que los equipos se suelen fijar en la estrella de turno que sobresale en las universidades o institutos de Estados Unidos, los Spurs suelen centrar su vista en otras ligas, y sobre todo en Europa. De hecho los Spurs se aprovechan de esto, ya que allí encuentran a grandes jugadores que en Estados Unidos bien podrían optar a las mejores posiciones del draft pero que no son ni tan siquiera elegidos. Así, a los ya mencionados Parker y Ginobili, se unen un amplio abanico de jugadores internacionales ( Splitter,  Diaw, De Colo, Patrick MIlls) o de jugadores como Gary Neal que sin ser internacionales, han sido repescados de ligas extranjeras para rendir aquí a un altísimo nivel.


Si a todo esto además le sumamos el talento de un gran entrenador, te sale un cóctel explosivo. Un cóctel que lleva embriagándonos mas de 15 años y que aún hoy, mediante un complejo juego de rotaciones y la aportación medida de todos y cada uno de los jugadores, obtiene óptimos resultados.  Así, se ha dado con la construcción de un legado, una manera de hacer las cosas y de hacerlas bien. Lo que demuestra San Antonio es que no hace falta juntar a tres o cuatro estrellas en un traspaso multitudinario para ganar algún titulo, basta con hacer las cosas de forma correcta desde arriba y esperar los frutos del trabajo bien hecho en forma de resultados en la cancha.



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