La Sumisión de Cleveland

La semana pasada fuimos testigos del regreso de LeBron a su tierra natal en el partido que enfrentó a los Miami Heat y a Cleveland Cavaliers. Fue una vuelta a Cleveland en la que los aficionados locales mostraron una ilusión y un deseo de que El Rey vuelva a vestir la elástica de los Cavaliers. En el Quickens Loans Arena pudimos observar una mayoría de aficionados que mostraban pancartas y vestían camisetas con el eslógan: “Come Home LeBron”. Atrás quedaron los pitos y abucheos que dedicaron a James en el año 2011 cuando la polémica “decisión” de LeBron estaba más reciente y los aficionados le mostraron un dolor que ya parece olvidado. El odio y el rencor parece haber desaparecido de Cleveland donde sólo piensan en que LeBron vuelva un día con ellos.

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En mi opinión es una actitud bastante arrastrada y poco orgullosa por parte de la ciudad de Cleveland. Ciudad a la que LeBron llegó como número 1 del draft de 2003 y que se encuentra a 40 km de su lugar de nacimiento. Después de liderar a los Cavaliers hasta unas finales (2007), obtener el mejor récord de su historia (66-16) y levantar 2 MVP, James decidió en el verano de 2010 abandonar el barco, o más bien marcharse con su barco y su talento a la costa de South Beach. Tres años después no cabe duda de que su decisión fue acertada. Por lo menos a nivel deportivo, el cambio de equipo le ha valido a LeBron para ganar 2 anillos, 2 MVP y disipar las dudas sobre quién es el mejor jugador del mundo. Es innegable que James eligió la opción fácil, abandonó a su equipo y el reto de liderar a este hasta un campeonato, que en mi opinión tendría más valor que 3 ó 4 que pueda conseguir con los Heat. Sin embargo, yo pensaba que esa “decisión” le había costado a LeBron todo el cariño y admiración de la ciudad de Cleveland. Aunque lo vivido la semana pasada en el estado de Ohio hace creer lo contrario.

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Personalmente siempre he admirado a LeBron como jugador. Sin duda es el mejor del mundo, y el 60 % de acierto en tiros de campo que ostenta es un logro abrumador. Pero nunca he compartido sus actuaciones fuera del campo. Siempre he alabado la fidelidad de los jugadores ante sus ciudades natales o sus equipos de toda la vida, en el caso de Lebron se daban las dos cosas. No hay que olvidar nuestros orígenes, por ejemplo Larry Bird siempre recordaba que era un “paleto de French Lick” cuando alzaba títulos con los Celtics. Por lo que a mi modo de ver LeBron rompió el matrimonio con Cleveland debido a la tentación de otra chica más guapa (Heat) que le aseguraba el éxito fácil. Cleveland despechada lloró hasta que recuperó la ilusión con Kyrie Irving, pero parece que Irving no ha sido lo suficiente como para hacer olvidar a LeBron. Así, Cleveland decide dejar atrás su orgullo y suplica por conseguir que su amado, aquel que les abandonó, vuelva entre sus brazos. Tendremos que esperar hasta el verano de 2014 para ver como se resuelve este cuLebrón…

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