LAS FINALES: BATALLA EN LOS BANQUILLOS

Ya están aquí, ya hemos visto el primer partido de las finales. Un año más nos encontramos ante el momento más esperado de la temporada donde los mejores salen a la luz y se forjan las grandes leyendas. «The Finals» es el mejor sitio para comprobar la magia y la grandeza de la NBA. Tras una durísima final de conferencia frente a Indiana, los Heat de Lebron se enfrentan a los San Antonio Spurs, un equipo que ha barrido en playoffs y que está mostrando un nivel impresionante de juego colectivo.


Siempre se dice que las finales no se juegan, que se ganan; y si se trata de ganar, los dos equipos ya saben lo que es. Tanto los Heat como San Antonio son equipos con una dinámica ganadora impresionante y un gen competitivo descomunal. Sin embargo la receta de la poción del título es distinta en cada uno y el «cocinero» (Gregg y Spoelstra) tendrá que decidir qué ingredientes le «pegan» a cada momento del partido.

 
 
De hecho, la labor del entrenador se ensalza en estos partidos. Es ahora cuando una decisión táctica toma relevancia: una defensa en una jugada concreta, una pizarra en los segundos finales de un cuarto o una selección acertada de tiro para ganar uno de los partidos serán no sólo claves, sino vitales. Además, el entrenador es en estos partidos consejero, amigo y soporte. La guerra de los banquillos es tanto psicológica como baloncestística: saber que tu entrenador gana esa batalla y que sus órdenes te llevarán al triunfo es verdaderamente un punto extra de motivación.


En ese sentido ambos entrenadores son uno con su equipo, ambos han conseguido llevar al equipo a su máximo nivel de juego haciendo ajustes e incorporaciones que optimizan el rendimiento de sus plantillas. Sin embargo, Popovich parece estar un nivel por encima de su compañero Spoelstra. Gregg nunca ha perdido unas finales de la NBA y muchos le ponen el sobrenombre de mejor entrenador de la NBA. Su comunión con los jugadores, desde su posición de indiscutible líder; es enorme, y es un experto en convencerlos de su rol. Pocos trabajan las rotaciones y reparten los minutos como él. Parker es su prolongación en el campo: él dirige ejecuta y controla el ataque de los Spurs. Un ataque dinámico y fluido, basado en rotaciones amplias de balón y en el pick and roll. Desde el bloqueo se abren todas las opciones que jugada tras jugada, se multiplican para dar variedad al juego de los tejanos.

 

Por su parte, Erik Spoelstra es el director de una orquesta de «virtuosos». Cuando tienes a los mejores, muchas veces lo mejor es dejarles jugar y únicamente corregir algunos detalles. Esto lo sabe muy bien Erik y ha creado una plantilla adecuada a las características de su principal estandarte: Lebron. La plantilla se ha llenado de tiradores que se aprovechan de las superioridades creadas en la pintura por «el rey». Podríamos decir que Miami es también un equipo de «roles». Andersen, Allen, Cole, Battier… son jugadores específicos para funciones concretas del juego. Todo ello unido con el pegamento de dos grandes jugadores (Wade y Bosh) de los que Miami necesitará su mejor versión para superar el lance de la final.


Ahora, con el primero favorable a San Antonio, nos esperan más partidos en los que los roles y la batalla de los banquillos jugarán un papel importante.

Juan Manuel Alonso Rodríguez. @Juanma340
¡DISFRUTEN DEL ESPECTÁCULO!

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.